jueves, 16 de noviembre de 2017

Adiós, Bacalov

Ahí van dos joyas del argentino.
Él acaba de fallecer. 
Su música nunca lo hará.



viernes, 10 de noviembre de 2017

XII FESTIVAL de CINE INÉDITO de MÉRIDA



Otra vez está aquí el FCIM. Para el 2017, en su edición número XII.

Cuando descubrí este Festival que representa como pocos el Amor al Cine, el gran David Garrido y yo nos conocíamos de apenas unos canapés y un libro pasado por cerveza. Pero a lo incipiente de ese trato le pusimos pronto remedio entre películas imperecederas, dibujos cinéfilos, sueños esquivos, bellos carnavales y mucho Jazz. En Mérida además conocí a Ángel Briz, que sigue en el ajo y cuya amistad también tengo en el podio.

Por supuesto, hay más personas valiosas tras este histórico extremeño. Sin ir más lejos, su actual director de programación, que ha reclutado una sección oficial para caerse de culo:

Thelma
Custodia compartida
The Party
The Nile Hilton Incident
Amante por un día
Loving Vincent
Jeune Femme
El Autor

Y añadámosle a la oferta el Pase Especial, la Noche Freak, MedicAcción, Cine y Escuela, los Premios Miradas… y el Jazz Bar para tomar la última.

Cómo dicen ellos mismos: el Festival "es la mejor ocasión para mantener vivo el cine en pantalla grande."

Gracias por resistir.



miércoles, 8 de noviembre de 2017

Intérpretes fulgurantes 4: Rosa María Sardá

La Sardá, aparte de la mejor presentadora que han conocido jamás los Goya, es una actriz de auténtico lujo que merece capítulo aparte. Comediante lo es sin par, pero ataca con la misma fiereza un papel dramático, tragicómico o neutro. Es una robaplanos. Si ella está en escena, la domina hasta sin hablar. Cómo sonríe, cómo mira (de frente, de abajo a arriba), cómo hace una mueca de disgusto, de vulnerabilidad, de veneno caro. El día que falte, España entera se va a lamentar. 

Rosa María, sólo te ha fallado Allen cuando vino, pero es que no sabía una papa del idioma. Si no, escribe un papel a tu medida. Cuídate, reina.

martes, 7 de noviembre de 2017

ORO


Un puñado de soldados, entre lo épico y lo codicioso, buscan una ciudad de leyenda atravesando las selvas cercanas al Amazonas. En el arranque del film ya están en ello. 

El comandante de la expedición lleva a su señora consigo, los demás se la comen con los ojos, cubiertos de mugre, sangre y modales. Van en pos del oro o de la gloria (fama y fortuna), son perseguidos y son perseguidores.


Por el camino, todo lo que la Aventura puede deparar entre profesionales de la muerte, leales al rey, valerosos e impíos. Rodado primorosamente. La selva inmensa y las pequeñas pasiones, el fanatismo y su burla, la disciplina y la insubordinación, el miedo y el arrojo, todo mezclado con ritmo, sin que el interés desfallezca, sin perderse en discursos maniqueos.

Un reparto espléndido con diálogos precisos y fieros como dagas. Variedad de motivos, sueños y lealtades. Humedad, pájaros rojos, indios hostiles, escaramuzas y batallas, crucifijos y versos, acción a cascaporro, ni un solo muerto inmerecido.


Por fin una película redonda con material de Reverte
El maestro de esgrima fue buena. Oro es mejor y se estrena este viernes, 10 de noviembre. 

lunes, 6 de noviembre de 2017

Blade Runner 2049



De cómo Villeneuve sigue metiéndose en la ciénaga hollywoodiense más y más.
De cómo se puede encajar en un guión que Deckard sea replicante o que no lo sea.
De cómo desperdiciar un mundo bien perfilado emborrachándose con él y una banda sonora inmortal no sabiendo si aprovecharla, plagiarla o hacerle guiñitos, y pagarle a Zimmer una pasta.
De lo difícil que es una historia de amor genuina y futura después de Rachel y de Samantha, aunque la moza esté de dulce y tenga en su programación Blade Runner, Her y hasta Ghost.
De lo que empuja a Harrison a mancillar una y otra vez su leyenda.
De cómo esperamos, ahora sí, que Scott se haya reservado el derecho de tocar el resultado y empiece ya a editar una versión con una hora menos.

Empieza cargándote la historia de la tuerta, Ridley.

viernes, 27 de octubre de 2017

Los cinéfilos de Gilda

Esta tarde tengo una cita semestral 
con los tipos que más saben de Cine en esta ciudad.
En memoria de Umbral, entre peli y peli, "hablaremos de mi libro".









miércoles, 25 de octubre de 2017

Intérpretes fulgurantes 3: Charo López


Ha acabado refugiándose en el teatro, como lo hizo Lauren Bacall. Y como ella, luce una voz punto y aparte.

Para el cine se batió con Sacristán y Rabal en la inclasificable y maravillosa Epílogo. Con Landa y Juan Diego en una del recientemente desaparecido Basilio Martín Patino (otro inclasificable genial). Con Imanol Arias y Victoria Abril, ambos en su mejor momento. En una de las adaptaciones aseadas (nunca del todo conseguidas) de la obra de Marsé. Con Javier Bardem y Carmelo Gómez en El detective y la muerte. Con Buchau y Bosé en una rareza comercialona en la que ella brillaba abrumadora. En el repartazo de La Colmena, en la que se lleva de calle al personal en una sola escena demoledora. Le ha puesto voz a Ava Gardner en La noche que no acaba (quién si no). Cosechó merecidamente un puñado de premios, incluyendo el Goya, por su maravilloso personaje en Secretos del corazón, aquella bebedora optimista inolvidable. En fin, cerca de un centenar de películas de todo pelaje la vieron crecer en hermosura y técnica. Y todo sometido a un descubrimiento de los que ya no quedan, cuando ya llevaba casi veinte años en el ajo: Su Clara Aldán para la serie televisiva Los gozos y las sombras.

Hubo un tiempo que era jurado en el premio de narrativa La sonrisa vertical, junto a Luis García Berlanga, Juan Marsé, Ricardo Muñoz Suay, Juan García Hortelano, Almudena Grandes y Beatriz de Moura. Tuve la suerte de quedar entre los ocho finalistas de una edición del premio por aquel entonces y de tomarme con ella un cubalibre en Barcelona. La descubrí menuda, salmantina, inteligente y llena de mirada y de sonrisa.

Tengo que ir al teatro ya, fulgurante Charo.



viernes, 20 de octubre de 2017

jueves, 19 de octubre de 2017

Intérpretes fulgurantes 2: Maribel Verdú.

Otro lujo de actriz, en plenitud de facultades: La Verdú. 

Lleva toda la vida en el oficio y siempre cumple. Ha trabajado con Garci, Armendariz, Trueba, Franco, Querejeta, Suárez, Luna, Aranda, Saura, Coppola, Cuarón y Del Toro. Su presencia da fuste a todo cuanto rueda, como puede comprobarse en El año de las luces, La estanquera de Vallecas, 27 horas, Amantes, Belle Epoque, Canción de cuna, La buena estrella, Goya en Burdeos, Y tu mamá también, El laberinto del fauno, Siete mesas de billar francés o Blancanieves, por citar solo títulos sobresalientes. 

Tiene dos Goyas, tres Fotogramas de Plata, dos premios Ondas, el de la Unión de Actores, el del Círculo de Escritores Cinematográficos, el San Jordi, el José María Forqué, el de Cine Iberoamericano de Huelva, el Ariel mexicano, el ACE de Nueva York y hasta el Ercilla de teatro. 

Ninguna actriz española de su generación ha mantenido semejante nivel. Y sigue estando guapísima. Va por ti Maribel, buena estrella.

martes, 17 de octubre de 2017

Fe de Etarras


No es profunda, aunque sí clarividente (qué nivel ideológico el del comando, qué profusión de banderas que hasta hoy se tomaron más por lúdicas que por sentimentales).

No es espectacular, pero tampoco puede serlo, ni por planteamiento argumental (cuatro pringaos en un piso), ni por presupuesto (Netflix se lo toma con calma, sobre todo en lo que no considera suyo… todavía).

No es brillante, ya conocemos los chistes sobre gula, chapucería y geografías excluyentes, aunque sí graciosa (esa conversación sobre parejas y mediaciones…).

Gente con criterio echa en falta el respeto a las víctimas, pero en esta historieta no las hay ni son objeto de reflexión, debate ni gag. Su ausencia no me parece irrespetuosa, ese tema lacerante necesita otra película.

El mundial de fútbol está mejor utilizado que en La gran familia española, pero tampoco mucho. Ese tema épico necesita también otra película (que Netflix, de ganarlo EE UU, ya hubiese hecho).

El reparto es muy bueno, pero la superficialidad estrictamente cómica obliga.

Sólo hay a mi juicio dos momentos de gran película, el principio y el final-previo-epílogo, con Ramón Barea dando miedo y un consejo sobre balas que se le aplica a rajatabla.


martes, 10 de octubre de 2017

Rochefort

Se había quedado sin el fantasma de la libertad, sin peluquera, sin modelo joven y desnuda, sin Quijotes imposibles.
Un grande discreto y francés, una paradoja, un actor inolvidable.
Buen viaje, Jean. A ver quién te peina ahora esos pelos.


martes, 3 de octubre de 2017

Nosotros en la noche


Dos premisas estupendas:
La primera, reunir a Jane Fonda y Robert Redford casi 40 años después de El jinete eléctrico y 50 ya desde Descalzos por el parque.
La segunda, un arranque de auténtico impacto con la proposición de ella, en medio de la noche de un vecindario plácido donde la gente se muere de vieja.

A partir de ahí, fluye una película agradable que no se mete en ningún charco. Ese es el reproche más evidente al guión, todo es tranquilo, pausado, confortable, incluidos los hijos con trauma y el nieto enganchado al móvil hasta que descubre el tren eléctrico, las mascotas y las fogatas. 

Redford y Fonda, dos leyendas vivas con azarosa pero incontestable carrera, llenan la pantalla en esta película de realización plana y bonita fotografía. Por eso, desperdiciar las posibilidades de ese otoño jodido-pero-contento, en manos de estos dos intérpretes, se hace más visible y deprimente. Nos hemos quedado sin saber de qué se puede hablar durante la noche a cierta edad, más allá de lo tópico, cuando estás frente a alguien a quien no tienes nada que esconder.

El humor hubiese elevado la película. El humor de barrio con los colegas de café, el humor a costa del sexo a ciertas edades, el humor ante los recuerdos dulces o amargos, el humor entre padre postizo e hijo encabronado,… 

Mientras veía esta película, me venían a la memoria aquellos chispeantes diálogos de El próximo año a la misma hora, en la que Ellen Burstyn y Alan Alda envejecen de cita en cita, y lo que se cuentan de ellos mismos y sus parejas ausentes.  O aquel momentazo en Memorias de África en el que el marido de Meryl Streep, al coincidir con el amante Redford en el porche de la granja de ella, le decía picajoso: “Podías haber pedido permiso”. Redford contestaba entonces con naturalidad desarmante: “Lo hice. Y ella me lo dio”.

A eso es a lo que me refiero. 

Con todo, la película es como ya he dicho, agradable. En especial para mi madre, contemporánea de Redford.

lunes, 2 de octubre de 2017

La llamada


La llamada es una película de gestación azarosa, sorpresiva y feliz, como su argumento. Un Marcelino pan y vino del Siglo XXI, con música de la Houston, Presuntos implicados (hermoso momento) y temas de electro-latino, la inestimable colaboración de cuatro cómicas fenomenales y los ojazos de Macarena García

Como ya casi todo se hace con el carnet en la boca, habrá quien barra para casa o la barra fuera de casa por esto o por lo otro.


Para mí, La llamada es todo frescura y optimismo, que buena falta hace. Ni las monjas son siniestras ni las adolescentes anormales. El grado de irresponsabilidad, dudas existenciales y desconcierto cantado o en seco son los propios de un libreto hábil y desprejuiciado, escrito para divertir.

No esperes alardes de cineasta con la cámara, ni teatro filmado. Lo que hay se ve realizado con la solvencia suficiente. Y lo que importa es el libreto (brillantísimo en su último tramo), la calidad incontestable de las cuatro actrices principales, el humor, el amor, la música.

Sobran aquí explicaciones milagrosas. Id a verla.


miércoles, 27 de septiembre de 2017

Más de lo mismo


De estreno cercano o acabando el rodaje: Sólo se vive una vez y El increíble finde menguante.

A lo mejor son divertidísimas, pero los títulos me parecen reveladores de un mal que no decae: Ser la cara chusca de la industria norteamericana, por el convencimiento de que no se puede ser otra cosa.


martes, 26 de septiembre de 2017

Intérpretes fulgurantes 1: Laura del Sol


Hace poco volví a admirar su talento viendo Carmen.

Laura del Sol. La bailarina carnal de los dos grandes musicales de Saura, que le aguantaba el tipo a Gades (y en el flamenco era como aguantarle a Astaire bailando claqué); la compañera de caminos de José Sacristán en El Viaje a ninguna parte, con la Ponte, Juan Diego y Fernán Gómez; la miliciana descarada y generosa de Las bicicletas son para el verano; la chica de The Hit, esa rareza molona y sureña de Stephen Frears, con Stamp, Hurt y Roth; la puta velazqueña de El rey pasmado, inolvidables aquellas calzas rojas acentuando la blancura de una desnudez creada para pasmar reyes.

La década de los 80 fue la de Laura del Sol, que además de revalorizar el baile en pantalla grande y codearse con repartos irrepetibles, tuvo la ocasión de trabajar con directores como Saura, Fernán Gómez, Tornatore, Monicelli o Frears.

Se casó con un francés y desapareció de escena. Sigue en esto, pero aquí ya rara vez se la volvió a ver el pelo. Quizá sea mejor así. Se ahorró la carcoma, la telemierda y lo demás.

Un zapateado en su honor. 
Aunque sea martes y sea en España.

jueves, 21 de septiembre de 2017

El Bar



De La Iglesia le pasa lo que a Ridley: Tiene un par de obras maestras y todo lo demás que hace lo medimos en relación a El día de la bestia y La Comunidad.

Es injusto, Alex, pero es lo que hay. Si te sirve de consuelo, no todos los cineastas dejan perlas imperecederas en la vitrina.

Veamos que más hace este director: Películas de arranque vigoroso, desarrollo chulo pero en descenso y un último tramo de desbarre que les pone el borrón, aun siendo notables. En ese lote podemos colocar fácilmente a Balada triste de trompeta y a  Las brujas de Zugarramurdi (que a mí me encanta hasta que aparece Venus).

Películas coherentes de principio a fin, pero fallidas, por malas o por decepcionantes: Muertos de risaCrimen Ferpecto800 balas y El Bar.

El Bar tiene tres debilidades evidentes: La sobre-explotación del personaje mendigo, la explicación de la premisa (Los pájaros, hombre, Los pájaros) y la búsqueda suicida de una coherencia interna que le sienta a este cineasta como a un santo dos pistolas.

Por eso las buenas sensaciones duran menos que otras veces, los bajones de ritmo se notan más, el desenlace se hace demasiado largo. Con todo, el tinglado aguanta porque el director rueda con nervio indudable y edita lo rodado sacando oro hasta de la mierda.

Tiene otra en cocinas (Perfectos desconocidos). Si esa no entra en el selecto club de sus obras maestras, Alex De La Iglesia debería parar después a leerse unos cuantos guiones ajenos. 

Pero si entra, también.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Las dos últimas de un adaptador de best sellers


Me he visto las adaptaciones al cine de El guardián invisible y Palmeras en la nieve, esforzadas producciones que parten de sendos éxitos lectores, con lo jodido que ya va estando que te lea nadie. Haber publicado una novela recientemente pone las cosas algo más difíciles, porque los peros pueden parecer interesados. Pero allá cada cual, seguramente quien lea esto ni sabe que yo publico en papel, o apenas le importa. Vamos al lío.

He leído la novela de Dolores Redondo, primera de su trilogía del Batzán, de la que lo bebe todo la película El guardián invisible, empezando por el título. No he leído, en cambio, Palmeras en la nieve, la novela de Luz Gabás que propició una película inmediatamente anterior, dirigida por el mismo Fernando González Molina. Aún así, ver ambas adaptaciones me ha dejado la impresión de que la historia de El guardián invisible debió mejorarse notablemente con el trabajo de guión, mientras que el guionista de Palmeras en la nieve, por el contrario, dejó demasiada novela sin contar.

Lo que quiero decir es que El guardián invisible es una novela con carencias notables y trasladarla con fidelidad las evidencia todas. La producción destaca (en especial las localizaciones, la fotografía, la dirección artística), pero a un casting irregular hay que añadir la cantidad de diálogos meramente informativos que se desgranan en pantalla. El Batzán es hermoso, Elizondo también, el rumor del agua, el bosque, la niebla,… todo luce inquietante y telúrico. Pero esa fuerza no se traslada a la pantalla hasta que la madre anciana asoma la patita, casi al final. A partir de ahí, la película adquiere el pulso (ritmo, tensión, puesta en escena), que debió tener desde su inicio. Mucho antes de esa violencia bien rodada, un buen guión habría desarrollado mejor a la tercera hermana, a la tía, no digamos a los hombres de la historia. Tal y como queda, todo es demasiado tópico, demasiado plano. Y González Molina y su guionista parecen fiar en la adaptación de las dos partes restantes para tapar los huecos, perfilar pasiones y traumas, ganar en intensidad y sorpresa. Veremos.

Con Palmeras en la nieve diría que el problema es inverso, que la novela daba para mucho más, que el guionista ha sacrificado información valiosa del propio libro, dejándolo en pura peripecia exótico-romántica de bajo vuelo.

En pantalla, nadie pone en antecedentes al espectador (en el barco que les lleva a Fernando Poo, a través del personaje de Emilio Gutiérrez Caba una vez en tierra), sobre qué hace España en Guinea y cómo. Tampoco sabremos nada del deterioro en la vida colonial y sus razones, más allá de un cruel basiquito (impecable Luis Callejo, como siempre), unos blancos puteros y un par de frases nativas entre lo naif y lo filosófico, eso sí, muy resultonas.  

A pesar de la música, de la hermosa Berta Vázquez y del paraje guineano abrumador, la ambientación escrupulosa de los escenarios en dos épocas, la banda sonora emotiva, etc. todo queda como una serie de TV abreviada para cine. Si de verdad fuese una serie, mi crítica sería otra en lo formal, aunque el guión siga necesitando aclaraciones y puntos de vista menos académicos. Realizada para la pantalla grande (donde, por cierto, alcanzó enorme éxito), me parece tan bien fotografiada y tan plana de realización como El guardián invisible.

González Molina sabe manejar grandes presupuestos, pero necesita mejores guiones y mejores montadores. Mientras eso no cambie, me temo que será un adaptador funcional de best sellers. A lo que parece, el mejor disponible.


viernes, 1 de septiembre de 2017

El regreso

He vuelto después de semanas de desconexión absoluta (literalmente, puesto que estoy sin móvil desde mi último viaje transoceánico) y mientras pasaba el tiempo "del corazón a mis asuntos", han fallecido gentes de valía como Terele Pávez, Basilio Martín Patino o Jerry Lewis.

Agosto siempre ha sido un mes perro para los profesionales del cine. Pero éste ha sido especialmente cabrón. Buen viaje a los talentos que nos han abandonado.

De los estrenos más recientes y algunas repescas septembrinas hablaremos en breve. 

lunes, 31 de julio de 2017

Sam Sephard


Pues sí que estamos bien. Adiós, Sam. 
Siempre fuiste un gran piloto.

Jeanne Moreau


Saluda a Miles de mi parte. Allí nos veremos.

domingo, 30 de julio de 2017

Dunkerque


Nolan rueda muy bien, eso es indiscutible. La cuestión es siempre el qué. Esta vez tenemos tema de empaque, la Segunda Guerra Mundial. Y un hecho histórico poco utilizado por los anglosajones: la huida en masa de su ejército (con matices, claro). 

A la producción no le falta de nada: escenarios impresionantes, amplio reparto con alguna que otra estrella, extras a millares, barcos de todo tonelaje, aviones persiguiéndose y bombardeando, hundimientos, música de Zimmer y una exquisita integración de todo ello en la postpro.  

La historia, centrándonos en la supervivencia de un personaje que abre y cierra la película, es muy interesante, porque cualquiera puede empatizar con ese "a ver cómo coño salgo vivo de aquí".

Pero la ventaja de que dirija Nolan es también el inconveniente. A Christopher no le basta con narrar con solvencia un hecho cierto y duro. Tenemos que ponerle una chispa de trascendencia enigmática, en la estructura narrativa, en la banda sonora, en los silencios atormentados (¿pueden ser de otro modo en una situación así?). 

La película podría terminar en el vuelo a hélice parada y la estética poderosísima de esa imagen hubiera dejado la película en alto. Pero el negocio obliga a encadenar tantos finales como acciones paralelas o desordenadas hay en liza. Apurarlas es innecesario, ya se sabe lo que depara cada una. Sabemos que el chico saldrá en la prensa local, que el ruido de los cazas pone los pelos de punta a quien sigue en la playa, que los ingleses se sentirán orgullosos de su ejército incluso en la derrota.

Esto es Hollywood: La espectacularidad a toda costa -aunque ésta es una espectacularidad medida, fascinante y oportuna-, los mensajes bien claritos, el sabor de boca a palomita de julio.

Para mí, la discusión sobre cómo se aligera el peso de un barco agujereado, los desertores mojándose, la selección de los que zarpan, la carrera con la camilla o el comportamiento del viejo marinero y el avión solitario son las maestrías que le arranca el director a Dunkerke. Lo demás es temor a la taquilla. 

Un temor relativo, claro, es una peli de Nolan, experto en joyería del siglo XXI.


sábado, 15 de julio de 2017

La guerra del planeta de los simios


De nuevo los simios dando lecciones, de lo que debe ser un taquillazo veraniego, se entiende.

Claridad y coherencia narrativas. Prodigio técnico insuperable. Personajes entendibles e interesantes. Buen enganche a la primera de Heston, pero sin subrayado. Un ritmo perfecto en la primera mitad y lógico, aunque lento en comparación, en la segunda.

Explosiones, claro, y gordas, pero donde tocan.

Sólo tres peros:
- Música demasiado presente (definitivamente, en Hollywood ya sustituye a las emociones enlatadas).
- Después de verlas todas, no sé de dónde viene la expresión "follar como monos"
- A César debieron llamarle Moisés.


viernes, 14 de julio de 2017

Casi leyendas


Ésta es de las que en el mundo hispano, cuando la realiza nuestro propio cine, no nos la creemos, pero cuando la hacen los anglosajones se puede tolerar y a muchos hasta les gusta.

Un ejemplo clarísimo de lo que hace un reparto carismático por universal (o sea, de Hollywood) y un presupuesto gordo, por una historia blanda que se vuelve más buenista a medida que avanza su metraje.

La vi hace pocos días, en Netflix, y los momentos de humor propiciados por la sinceridad sin edulcorar del personaje de Segura son en su mayoría buenos. Peretti es un intérprete notable, pero le toca una de las vertientes del guión que más se azucara (salvo que comparta plano con Segura). Y el que hace de guapo…, vaya, no es Darín.

Con un guión más medidito y una dirección y montaje finos, les hubiera quedado mucho mejor (hubiera sido otra película, claro). Aunque ya digo, los norteamericanos (y algún actor inglés, para ponerle especias), son los verdaderos reyes en esto del “cuando tiramos de bondad, se os saltan las lágrimas”.

En salas, por descontado, no la vio ni el tato. 
Ni yo.

miércoles, 12 de julio de 2017

lunes, 3 de julio de 2017

Gru 3

La 2 acusaba cierta fatiga, pero tenía historia. Eso se acabó: los minions, que siguen geniales, no mantienen una película entera a flote (salvo que sea enteramente suya).

Desde luego, el villano "ochenteisson" de ésta tercera es estupendo y daba para mucho más.

Banda sonora para los nostálgicos, aunque no se dediquen ya a las villanías de barrio (mi hermano mayor lleva en su coche la banda sonora de la cuarta, mejor aún que la que suena en la 3).

Lo demás, el mensaje agotadoramente familiar que los niños que van a verla no quieren ver.

Así que no hace falta consumirla entera y en butaca. Lo bueno de la película, que lo tiene, acabará en youtube, si no se exhibe ya en ese canal de moda, cementerio de elefantes.

.

miércoles, 28 de junio de 2017

Cine de avión



Villaviciosa de al lado

No entiendo el boom. El planteamiento, que agotaba el trailer, era excelente. Lo que luego ofrece la pantalla no pasa de ser una comedia de fácil digestión como hay dos docenas al año. Que ésta fuese la tocada por los dioses supongo que se debe a telecinco. Pero que se vea en avión dice algo más: películas de avión, comida de avión...

Los del túnel

Comedia que podía haber funcionado como la anterior, pero con más mérito. Creo que tiene un problema de ritmo, y de humor menos complaciente. Las soluciones, la estructura, las cargas de profundidad,.. Mucho más ambiciosa y mejor acabada. El ritmo y la promo la dejaron volando bajo. Y, claro, volando.

Contratiempo

Fluida, elegante, negra... Lo tenía todo, salvo un difícil, si no irresoluble, problema de caracterizaciones. De una en concreto. Y no hablamos de Mario Casas, que está correctísimo. No quiero pasarme de listo. Para ir en avión, aprueba con nota. De otro modo, no estaría tan seguro.

El ciudadano ilustre

Tomar de protagonista a un escritor, aunque reciba el Nobel, es ya un detalle a su favor. El intérprete, además, lo clava.Peca de excesivamente cerebral y de una realización plana. Pero me pareció como si me ofrecieran durante el vuelo otra bebida gratis. Ilustre en comparación.

100 metros

Es una lástima no tener un protagonista menos encasillado y equilibrar la primera parte, bastante sensata y atinada, con la segunda, en la que empiezan a rechinar ciertos "buenismos" desaconsejables (ese noviazgo tardío...), y sobre todo la tercera, donde la épica que garantizaba la prueba deportiva se envuelve en melaza. Pero hasta las bandejitas de avión llevan un dulce. Eso sí, a estas alturas la química entre Rovira y Elejalde parece ya indestructible, sobre todo si se putean en pantalla. En resumen, que a 100 metros de distancia quizá no, pero a 10.000 mil de altura, vale.


miércoles, 7 de junio de 2017

Gilda en la Feria

Mañana en la Feria del Libro de Madrid, caseta 65, de seis a siete de la tarde (y luego en la terraza más próxima), firmaremos ejemplares.

Rita no ha confirmado su asistencia. Pero no dejemos de soñar.


(carboncillo de José Luis García)


lunes, 29 de mayo de 2017

Piratas del Caribe 5. Versión extendida


Versión extendida en todos los sentidos: Johnny bebe mucho más ron, los malvados sobrenaturales son más sobrenaturales que nunca, la banda sonora no para un segundo, la espectacular patochada inicial agota el presupuesto de cualquier película digna tirando a cara de cualquier otra cinematografía del planeta, el tesoro que buscan es un pasote flamenco… y así.

Hollywood está muriendo –creativamente, en lo económico goza de muy buena salud- por exceso de recursos y necesidad compulsiva de gastarlo todo ante los ojos del espectador. Sin ir más lejos, las cuatro primeras escenas de esta película podrían ser su principio único. Todas las escenas parecen pensadas para ser “la escena”, estas cuatro primeras y todas las demás, olvidándose los guionistas (o quienes les pagan), de que una película es un todo no coincidente con la suma de sus partes.

Así las cosas, los diálogos humorísticos de las negociaciones piratas (dos o tres, muy pocos minutos del total), son con mucho lo mejor del filme. Ya poco importa si un barco se traga cualquier cosa, si el mar se abre en canal, si la ciudad portuaria es demolida,… puesto que esas maravillas técnicas dejan de impresionar a los cinco minutos y duran veinte (cada una).

Exageradito, super-intenso, agotador.

Recuerdo una frase de Fritz Lang a Peter Bogdanovich (dos dinosaurios que más de uno tendrá que buscar en google): “En algún momento los estudios dejaron de pensar películas que hiciesen dinero para hacer dinero haciendo películas”. Y lo lamentaban en 1965. Eso le pasa hoy a Disney, que tiene en un puño casi todas las sagas apisonadora de la industria: Piratas, Starwars, Marvel, Pixar franquiciándose de forma temeraria, revisitación de clásicos animados en imagen real,… y así. Cualquier día se compran Bond (deben estar en ello) y terminamos de joderla. Las primeras de cada “línea de negocio” fueron cine, de consumo, pero cine al fin (y el “cine de consumo” atesora la mayoría de las obras maestras, no hay que ponerse estupendos). Lo malo es pedirle a cada gallina un huevo de oro más grande cada vez, porque el tamaño de su culo sigue siendo el mismo. No parece importar, si la gallina explota también haremos caja.

Y lo peor es que la hacen. También conmigo, maldita sea. 

Piratas del Caribe, y van cinco


Pues fuimos a verla, mi peque es fan. Y lo voy a resumir con una frase de Bruce Willis (en La jungla 5): "Lo que hay que hacer por los hijos".