miércoles, 7 de junio de 2017

Gilda en la Feria

Mañana en la Feria del Libro de Madrid, caseta 65, de seis a siete de la tarde (y luego en la terraza más próxima), firmaremos ejemplares.

Rita no ha confirmado su asistencia. Pero no dejemos de soñar.


(carboncillo de José Luis García)


lunes, 29 de mayo de 2017

Piratas del Caribe 5. Versión extendida


Versión extendida en todos los sentidos: Johnny bebe mucho más ron, los malvados sobrenaturales son más sobrenaturales que nunca, la banda sonora no para un segundo, la espectacular patochada inicial agota el presupuesto de cualquier película digna tirando a cara de cualquier otra cinematografía del planeta, el tesoro que buscan es un pasote flamenco… y así.

Hollywood está muriendo –creativamente, en lo económico goza de muy buena salud- por exceso de recursos y necesidad compulsiva de gastarlo todo ante los ojos del espectador. Sin ir más lejos, las cuatro primeras escenas de esta película podrían ser su principio único. Todas las escenas parecen pensadas para ser “la escena”, estas cuatro primeras y todas las demás, olvidándose los guionistas (o quienes les pagan), de que una película es un todo no coincidente con la suma de sus partes.

Así las cosas, los diálogos humorísticos de las negociaciones piratas (dos o tres, muy pocos minutos del total), son con mucho lo mejor del filme. Ya poco importa si un barco se traga cualquier cosa, si el mar se abre en canal, si la ciudad portuaria es demolida,… puesto que esas maravillas técnicas dejan de impresionar a los cinco minutos y duran veinte (cada una).

Exageradito, super-intenso, agotador.

Recuerdo una frase de Fritz Lang a Peter Bogdanovich (dos dinosaurios que más de uno tendrá que buscar en google): “En algún momento los estudios dejaron de pensar películas que hiciesen dinero para hacer dinero haciendo películas”. Y lo lamentaban en 1965. Eso le pasa hoy a Disney, que tiene en un puño casi todas las sagas apisonadora de la industria: Piratas, Starwars, Marvel, Pixar franquiciándose de forma temeraria, revisitación de clásicos animados en imagen real,… y así. Cualquier día se compran Bond (deben estar en ello) y terminamos de joderla. Las primeras de cada “línea de negocio” fueron cine, de consumo, pero cine al fin (y el “cine de consumo” atesora la mayoría de las obras maestras, no hay que ponerse estupendos). Lo malo es pedirle a cada gallina un huevo de oro más grande cada vez, porque el tamaño de su culo sigue siendo el mismo. No parece importar, si la gallina explota también haremos caja.

Y lo peor es que la hacen. También conmigo, maldita sea. 

Piratas del Caribe, y van cinco


Pues fuimos a verla, mi peque es fan. Y lo voy a resumir con una frase de Bruce Willis (en La jungla 5): "Lo que hay que hacer por los hijos".

jueves, 18 de mayo de 2017

Nunca te saltes una de Allen: Irrational man



La penúltima de Woody (que pronto será la ante-penúltima) es otra de esas en las que el pequeño gafotas de Brooklyn habla de cosas complicadas (y sombrías) con una sencillez y luminosidad abrumadoras. Lo adereza con asesinato, que resulta más llevadero y cinematográfico, pero es precisamente ese elemento el que le permite filosofar, en el buen sentido de la palabra, sobre las contradicciones de la vida, la reputación, el desánimo y el amor. Las pocas cosas que en un momento concreto de la existencia parecen animarte a la acción o invitarte a beber sin freno de una petaca de bolsillo. 

Los actores están impecables, como suelen con Allen, y la fotografía, escenarios, música y ritmo son de una frescura tranquila que parece fácil, pero que apenas está ya al alcance de ningún cineasta norteamericano. 

Sin autorías contorsionistas, sin metrajes desmesurados, sin créditos molones. Allen parece casi el único artista racional de Hollywood. Obviamente, allí deben tomarle por loco.


domingo, 14 de mayo de 2017

Guardianes de la Galaxia vol.2


Con la galería de personajes principal ya conocida por los espectadores y una historia mucho menos compacta (los diferentes frentes de maldad tienen poca miga o dan pocas sorpresas, huelen a transición), lo que se impone es lo que suele en todas las secuelas Marvel: más de todo.

El humor y la capacidad genuina para emocionar siguen ahí, pero enterrados bajo tres toneladas de pirotecnia estirada hasta más allá de lo recomendable, cuando con media tonelada era suficiente. La duración de las peleas, destrozos y cuentas atrás desactivan en muchos casos lo mejor del guión, que siguen siendo las coñas y el lirismo.

Lo malo es que en la próxima no volverán al equilibrio. Harán más de todo (otra vez) y el resultado será muy fragoroso y menos divertido. Lástima, porque la primera era una maravilla. En ésta, lo único alucinante son los cameos y eso debería hacerles pensar en la utilidad de lo que se están gastando en croma.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Presentación madrileña de Gilda en los Andes

Hoy toca.
Estáis todos invitados.
Es a las siete y media, en la librería Lé (Castellana 154). 
A las siete y media de la tarde
Seremos rápidos y divertidos.