lunes, 15 de enero de 2018

Tres anuncios en las afueras



Se dice mucho de un tiempo a esta parte que las series estadounidenses son su nuevo Cine, que lo han suplantado en complejidad, hondura, ingenio, personajes. Y con tanto videojuego mínimamente camuflado estrenándose en las salas, es muy posible que así sea.

Con este percal, uno tiene la impresión de que el director de Tres anuncios en las afueras ha hecho para la ocasión el camino inverso: una buena serie llevada al cine, con el estilo que tanto nos seduce en las temporadas servidas por el cable, pero en  un único episodio de 112 minutos que podrían ser 100.

Personajes interesantes y originales (quizá queda algo concentrado que lo sean todos); diálogos chispeantes que pasan de la comedia al drama y vuelta sin desfallecer ni rechinar; escenario anodino pero bonito y reconocible, que se carga de sentido a partir de un hecho terrible y sus tres réplicas publicitarias; reparto de lujo disfrutando y sacando jugo a un texto como-dios-manda,… Todo esto está en una película que maravilla desde una posición hoy prácticamente desocupada en Hollywood.


Los diálogos alrededor de la violencia, real o latente, parecen ya cosa exclusiva para Tarantino e imitadores más o menos afortunados. Y los ambientes rurales de EE UU con capas bajo la piel se destinan a sicópatas de paso, atracadores de bancos con el oficio escrito en la matrícula, extrañas manifestaciones víricas o terrores en serie. Apenas sucede nada digno de un buen guión en ellos, si la violencia es uno de los ingredientes obligatorios.

Quizá por eso, películas como Comanchería o ésta sorprenden tanto hoy. No sólo porque sean buenísimas, que lo son, sino por su excepcionalidad en los tiempos que corren.

Reflexiones aparte, Tres anuncios en las afueras es una historia magnífica, excelentemente contada, en la que brillan Frances McDormand y Sam Rockwell (como suelen), y Woody Harrelson (más de lo habitual, en su línea True Detective), los chistes coenianos encajan a la perfección, la música envuelve y las sorpresas lo son de verdad.

Cuando se hagan más películas como ésta sin asesinato de por medio, Hollywood volverá a tener mejores guiones que las series. Puede que sea demasiado tarde.


viernes, 29 de diciembre de 2017

Perfectos desconocidos


Despedimos el año con los teléfonos móviles y casi siempre sin oír la voz humana al otro lado. Así que Perfectos desconocidos es seguramente el perfecto fin de fiesta para 2017. Telecinco Cinema ha estado listo, como suele, eligiendo la fecha de estreno y mantenimiento de la última película de Alex de la Iglesia. Está arrasando sin sables láser, ni mayor exhibición que un puñado de buenos actores en una cena con teléfonos a compartir.

La película va un poco a tirones, pero el ritmo general, lo mejor de Alex le salga la película que le salga, es muy bueno, todo pasa sin sentir. Un par de intérpretes teatralizan en exceso, pero no importa mucho. Algunas sorpresas se ven venir (no son tan perfectas), pero tampoco importa. Tienen un Borja en la manga que lo perdona todo. Y una escena a cargo de Eduard y Rueda, con voz en off de la niña, que conmueve genuinamente.

En resumen: Mucha risa y algo de pánico en la sala. El móvil de los espectadores en modo avión, a la espera de que tu pareja caiga sobre él. Nuestras vidas no son tan turbias, admitámoslo. Los secretos de la mayoría son ridiculeces sin trascendencia alguna. Se borran las tías y maromos en bolas que se envían por whatsapp, los chistes políticamente incorrectos, y apenas queda nada. 

Propósito de año nuevo: algo interesante que ocultar.


jueves, 28 de diciembre de 2017

Bright



Joder, Will, vaya bodriete.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Aún no le ha tocado el Gordo


Ya es prácticamente Navidad 
y la gente de la empresa se está emborrachando. 
Alégrate, guapa: 
En este momento hay algún náufrago 
siguiendo tus pisadas en la arena. 


jueves, 21 de diciembre de 2017

Muchos hijos, un mono y un castillo


Esta peli debería hacer medio millón, por muy documental que sea. Atraer a un montón de público, por méritos propios. Pero así está la cosa, 150 mil será un éxito para un documental (aunque se trate de éste, tan bueno, atípico y divertido).

No se puede aspirar a más en términos de recaudación, salvo maquinaria de tv privada dando matraca incansablemente, distribución adecuada, promoción on y off… Esas cosas que se reservan únicamente para lo que de antemano se planifica como éxito en despachos ejecutivos, con mayor o menor nivel de acierto.

Demasiadas semanas del año oscila el espectador español entre la película evento de la competencia y la telecomedia en pantalla grande con humor pedestre aunque autóctono. Aparte el policiaco y el terror, que son las apuesta “de qualité” de las teles desde hace años. El resto de propuestas, que se bata solo.

Enhorabuena a Salmerón, en cualquier caso, por su estupenda peli.

martes, 19 de diciembre de 2017

El mejor del año

Llegan chistes cinéfilos a mi buzón todas las semanas. 
Pero éste a mi juicio se lleva la palma.
Dicen que el año que viene les bajan el IVA...



lunes, 18 de diciembre de 2017

Los últimos Jedi



Hemos esperado ná para la nueva aventura, que es un poco la de siempre, pero sin Estrella de la Muerte ni Han. Luke le pone su cosilla, a qué negarlo, pero el novedoso y mallorquín moño de Leia, el tinte morado de la Dern y la chinita mecánica que completa la cuota multirracial no aportan gran cosa al conjunto galáctico.

En fin, que es leer los tres tradicionales párrafos en letras fugando hacia el manto celeste y pensar "estos siguen igual". Un maestro resabiado, una aprendiz de terquedad encomiable, un malo senior y uno junior, una abundante y sacrificada tropa voladora para los que caen como chinches y un par de focos donde algunos secundarios que van ganando en interés toman iniciativas "porque yo lo valgo".


O sea, Starwars. Sin nuestra ingenuidad de los 70. La mía, la tuya, la de Lucas.

Por el camino, vamos comprobando que los mitos de antaño es mejor no tocarlos. Y que conviene tachar ideas de guionista muy loco, como las flotadas a lo Poppins o la baliza binaria.

Joder, que alguien le quite la botella de bourbon al guionista ese. Y que ruja Chuwi. Mucho más.